Resulta que tengo un compañero de trabajo que todos los días parece diferente. Al principio, cuando recién lo conocí, todos los días me parecía casi una persona distinta. En un primer momento yo lo atribuí al cambio de ropa ya que, coqueto como es, todos los días viste con prendas distintas. Esa es una cualidad intrínseca de la ropa: influir sobre la apariencia de alguien. Una persona vestida de entre casa, al ponerse ropa de trabajo o de fiesta cambia, y en algunos casos llega a parecer una persona diferente. Pero lo que me extrañaba de mi compañero era que, si bien cambiaba de ropa (color de buzo, textura de camisa, tamaños de corbata), siempre mantenía la condición de "vestido de trabajo", por lo que el cambio de apariencia no debería pasar por el lado de la ropa.
Entonces noté que algunos días se afeitaba y otros no, y me dije que debería ser esa la causa. Pero como todo en la vida, cuando uno presta atención a ciertas cosas, las perspectivas cambian. Por ejemplo, cuando uno se compra un auto empieza a notar la cantidad de autos de igual marca o igual color que hay en la vuelta. Eso es por la atención que se presta. Entonces comencé a prestarle atención a su barba. Pero para mi sorpresa, con el pasar de los días, la barba iba y venía sin que eso afectara mayormente la apariencia de mi compañero.
¿Qué era entonces? ¡Ese asunto me estaba volviendo loca!
El pelo... tenía que ser el pelo, que al crecer le diera un toque diferente. Pero rápidamente descarté también esa teoría.
¿Qué es? ¿Qué es?
Empecinada en develar el misterio, me propuse hacer un estudio minucioso del caso:
Lunes - camisa blanca, buzo rojo, pelo prolijo, barba cero.
Martes - camisa celeste, buzo azul, pelo prolijo, barba incipiente.
Y así trabajé arduamente en mi investigación, observando (procurando no ser notada), sacando apuntes.
Hasta que lo descubrí: mi compañero todos los días cambiaba de nariz. ¿De nariz? Sí, puedo afirmarlo, de nariz.
Observé y observé y esa fue mi conclusión.
Mi compañero tenía la precaución de que el cambio no fuera demasiado notorio: un día aparecía con una nariz recta, de esas rectilíneas y con ángulos pronunciados; al día siguiente vestía una nariz de tipo griega, parecida a la recta, pero diferente; de allí, paulatinamente, pasaba a una nariz aguileña, no demasiado aguileña para que no se notara mucho; y con el correr de los días la nariz ya era respingada, o de bruja, o de la forma que se le ocurriera.
Me pregunté por qué una persona cambiaría de nariz todos los días. Yo creo que no me animaría. Sí cambiaría de manos, por ejemplo, así cuando tuviera que amasar tendría unas manos enormes y fuertes, y un día que tuviera una fiesta tendría unas manos con dedos largos y delicados. Eso resultaría práctico, pero cambiar de nariz no tenía ningún sentido para mí. Resolví, entonces, preguntarle a mi compañero porqué lo hacía, pero estuve días y días juntando coraje y aún así no me animaba. Tenía miedo de ofenderlo.
Hasta que un día finalmente lo hice. Su sorpresa no fue menor al tomar conocimiento de que alguien lo había notado, y en principio se mostró reticente. Me negó rotundamente el hecho, diciendo que eran locuras mías. Pero yo estaba segura que no lo estaba imaginando… ¡hasta había hecho dibujos de sus narices! Viendo que yo no cesaba de mirarlo, día tras día, para averiguar qué nariz tendría en la ocasión, un día finalmente confesó. Me dijo que era verdad que todos los días cambiaba de nariz, pero me rogó que no se lo dijera a nadie. Me dijo que no sabía cómo explicarlo, pero simplemente cada mañana sentía la necesidad de cambiar de nariz. Entonces lo hacía. Diseñó una modalidad sumamente pensada para que el cambio no fuera brusco y nadie lo notara, y hasta el momento le había funcionado a la perfección.
Siempre miro mucho a la gente, es un defecto que tengo. A veces en el ómnibus me encuentro con miradas ofuscadas ante mi observación prolongada. Pero así como mi compañero no puede evitar cambiar de nariz, yo no puedo evitar mirar a la gente. Y el descubrir personas que cambian de narices es un riesgo que corro.
Me encanto el cuentito, me quede de narices, de cualquier manera me parecio sumamente entretenido pero me falta algo al final, pero como el cuentito lo hiciste tu, es mi problema si me falto algo.
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