martes, 4 de diciembre de 2012

Sin título, sin saludo.

Las mismas caras. Las mismas caras en los mismos lugares y pocos saludos. Montevideo es muy pequeña y su gente también. 


Las mismas caras en los mismos lugares, a horas repetidas. Pocos saludos, o ninguno. La ciudad nos apura y no nos deja saludar.


Las mismas horas para ver las mismas caras, y a veces verlas a otras horas y en otros lugares. Y ahí sí, algunos saludos. La rutina no nos deja saludar, pero el cambio, a veces, sí.


Los mismos saludos a las mismas caras y pocas cosas que decir y que escuchar. Es la vida robótica en la ciudad.